Síndrome del abuelo esclavo

En otro de nuestros artículos, dedicado al tiempo libre de nuestros hijos, ya citamos el “Síndrome del Abuelo Esclavo”, y ahora vamos a desarrollarlo un poco más.

El cuidado de los hijos ha cambiado mucho en los últimos años, fundamentalmente por la incorporación de la mujer al mundo laboral.

Factores como la poca posibilidad de conciliación laboral, la crisis económica y la poca adecuación de horarios de escuelas y guarderías a las necesidades concretas, hacen que para muchos padres la mejor solución sea dejar a sus hijos al cuidado de los abuelos.

El síndrome del abuelo esclavo puede afectar a personas mayores “obligadas” a cuidar de sus nietos y muchas veces no solo se trata del cuidado puntual, sino que acaban asumiendo todas las funciones paternales, con lo que ello conlleva. Una cosa es ayudar cuando se necesite y otra muy distinta es ser el sustento de todo.

Muchos de ellos acaban haciendo renuncia de sus propias necesidades y deseos para tener dedicación plena y constante a esa función y muchos abuelos llegan a convertirse en verdaderos “esclavos”, lo que puede  repercutir en su salud.

No debemos olvidar que estamos hablando de personas mayores, que aunque en buenas condiciones y con buena capacidad, entre otras razones por el acceso a una mejor salud y calidad de vida, ya no poseen la misma fuerza ni energía que cuando eran jóvenes, y pueden verse afectados por síntomas cómo: debilidad, tristeza, desánimo, hipertensión, e incluso agravar  problemas metabólicos (diabetes).

Eso sí, no hay que olvidar que la relación con los nietos también es fundamental, y que  la mayoría de las veces esta es muy beneficiosa tanto para los abuelos como para los nietos, si no hacemos de esta la actividad primordial de los mayores.

En definitiva, no hay que abusar de los abuelos ya que ellos tienen su propia vida, y los niños deben ser educados por sus padres.

Algunas de las interpretaciones, o reflexiones  que se hacen los hijos suelen ser del tipo, “yo tengo importantes tareas laborales…”,”te hago un favor, porque así estas entretenida/o…”, “tienes todo el día para descansar…”, si es que tienen la consideración de hacerlo y no dan por hecho que hacen un favor a sus padres otorgándoles una tarea con la que sentirse necesarios.

Olvidan que  el tiempo libre de sus padres (que en la mayoría de los casos son jubilados) y el descanso que necesitan y desean, son muy importantes y merecidos después de muchos años trabajando y que puedan tener ganas de dedicar su tiempo a otras actividades que hasta ahora no han podido realizar.

El hecho de que un abuelo no sepa decir que no, no se queje y parezca contento cuando está con los nietos (y seguramente lo esté), no significa que tenga que asumir un papel que ya desempeñó en su día y que hoy por hoy no le corresponde.

Cualquiera de esos padres que ahora descargan ese trabajo en sus progenitores, si fuera cuestionado sobre si en su época de jubilación tuviera que seguir “trabajando” obligatoriamente, daría una respuesta distinta a la actitud que está tomando.

Todos tenemos la responsabilidad de evitar esta situación, en nuestro caso haciendo a las familias partícipes de la información, llevando a la reflexión y para que la tengan en cuenta en la toma de decisiones y procurar encontrar ese término medio, esa fórmula que permita a los abuelos ser parte importante de la relación con sus familias, sin perder todo el resto de cosas buenas que la vida les depara.

¡Por favor, cuidemos de nuestros mayores!

CategoryPsicología
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