¿Qué es la respiración?

La respiración, como función orgánica, es el primer movimiento que tiene el cuerpo al nacer. Es una  función  que podemos controlar voluntariamente, y de la que depende, entre otras causas, cómo se integran los músculos y los huesos orofaciales de forma armónica o, por el contrario, descompensada.

Cuando hacemos referencia al respirador bucal, nos referimos a una persona que le resulta complicado respirar por la nariz. Por esta razón, se producen alteraciones fisiológicas que afectan progresivamente su desarrollo.

Todo niño/a que respire por la boca ocasionalmente, intermitente o perenne es un respirador bucal, ya sea por causas obstructivas, por hábitos o por anatomía. Afecta a lactantes, niños y adultos indistintamente. Es importante recordar que cuanto más se respira por la boca, peor es el cuadro general de salud.

Algunos de los síntomas que pueden alertar de su existencia son: tos seca, tos nocturna, incapacidad respiratoria, apneas obstructivas del sueño, dormir con la boca abierta…

Recordemos cuando estamos engripados y nuestra nariz está tapada. Respirar por la boca resulta muy difícil. Para el respirador bucal, todas las noches son así. Dormir de esta manera siempre, es agotador. La  respiración bucal no solo es incómoda sino que puede provocar  problemas del sueño como el terror nocturno: el niño se levanta llorando sin causa aparente; presenta pesadillas, sueño agitado, se despierta cansado,…

El tener un descanso de menor calidad, también puede afectar al comportamiento psicológico por presentar ansiedad, irritabilidad, impulsividad y dificultades de concentración, que puede  llevar a un mal desempeño escolar.

También comer y respirar por la boca al mismo tiempo, resulta  complicado. Normalmente, los padres piden al niño comer con la boca cerrada, un principio básico de educación. Este principio es muy simple para quien respira correctamente pero para el respirador bucal esta tarea se torna difícil.

Recomiendo a los padres de niños respiradores bucales consultar con su pediatra para realizar un diagnóstico ajustado.

Una vez diagnosticados, hay que ser conscientes de que su resolución lleva tiempo y esfuerzo. La logopedia aporta herramientas útiles para hacer frente a este diagnóstico y ayuda desde la práctica a conseguir un cambio de patrón respiratorio.  Un buen seguimiento y control,  desde la rehabilitación logopédica, minimizan los riesgos y sus efectos.

 

 

Fdo.: Beatriz Irasuegi Salsamendi

Logopeda-Pedagoga de Centro Guna, Colegiado nº 480530

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