Una de las técnicas que solemos aplicar en el tratamiento de algunas de las patologías que nos encontramos es la punción seca.

Ésta es una innovadora técnica semi-invasiva donde se utilizan agujas de punción seca, similares a las de acupuntura que penetran la piel hasta llegar al tejido muscular para tratar ciertas dolencias. Pero aquí acaba su similitud, no se deben confundir estas dos técnicas.

Con la punción seca, tratamos especialmente el síndrome de dolor miofascial, específicamente en el tratamiento de los llamados PUNTOS GATILLO MIOFASCIALES (PGM). Los PGM son puntos o nódulos muy sensibles que encontramos dentro de una banda tensa en el músculo o en su fascia (tejido fibroso) asociada.

Por ser una técnica local con la que llegamos hasta el PGM de forma directa, hace de la misma una de las técnicas más efectivas en el tratamiento de las deficiencias que presentan nuestros pacientes (dolor,  limitación de la movilidad,…) relacionadas con problemas musculares.

La punción seca también puede ser utilizada en pacientes con lesiones en el sistema nervioso central. En este caso la técnica se llama DNHS (Dry Needeling for Hypertonia and Spasticity). El objetivo de esta técnica de punción seca es disminuir la espasticidad e hipertonía del paciente con lesión en Sistema Nervioso Central para mejorar su funcionalidad.

Esta técnica consiste en una punción del músculo con el objetivo de destruir la placa motora, estimular el receptor muscular (huso neuromuscular), disminuyendo de forma inmediata el dolor que tiene el paciente y produciendo una relajación muscular refleja con aumento de la elasticidad muscular.

También decir que es inocua, no tiene efectos secundarios, ya que no se introduce ninguna sustancia y todo el material utilizado es estéril y de un solo uso, lo que garantiza la no introducción de microorganismos dentro del organismo.

Tiene sus indicaciones y contraindicaciones, que habremos de valorar en cada caso. Hay que señalar que, como técnica que es, no tiene sentido realizarla de forma aislada, sino que se integra dentro del tratamiento fisioterápico, junto con otras técnicas, como, la aplicación de frío, estiramientos  y  contracción voluntaria del músculo y terapia manual.

Los puntos gatillo pueden producirse por causas muy diversas, movimientos repetitivos, corrientes frías que afectan directamente al músculo, mantener el músculo en posición acortada durante bastante tiempo, golpes, inyecciones, etc.

Hay varios tipos de puntos gatillo:

  • Activos: Siempre dolorosos, responden a la presión con espasmos locales. No permiten el estiramiento completo del músculo y lo debilita, extiende el dolor a zonas alejadas de la palpación.
  • Latentes: Sólo duele al palparse.

En cuanto a la técnica de punción seca en sí, se introducen las agujas hasta alcanzar el punto gatillo, por lo que el tamaño de la aguja va en función a la profundidad del músculo dónde este se encuentre, y posteriormente se estimula (introduciendo y sacándola o haciéndola girar).

La punción seca cuenta con muchos admiradores, aunque también tiene sus detractores. Lo que es interesante es que tiene diversos estudios que avalan su eficacia, por lo que es un tratamiento en muchos casos de primera elección, por sus buenos resultados.

Por supuesto, también es necesario una actuación centrada en la educación al paciente, para cambiar o modificar los hábitos que provoquen o mantengan la activación de puntos gatillo, etc. En la mayoría de los casos, un estilo de vida activo, y pautas de ejercicio físico, serán una excelente opción para disminuir la probabilidad de recaídas.

EQUIPO DE FISIOTERAPIA DE CENTRO GUNA

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