Hola amig@s, llega la temporada de carreras  y algunas lesiones se intensifican por la acumulación de actividad física, en algunos casos desmesurada. Hoy voy a hablar de una de ellas.

Una las patologías más frecuentes en esta época del año es la periostitis tibial, que como su nombre indica es la inflamación del periostio (membrana que recubre los huesos) de la tibia. Esta patología aparece con un aumento del entrenamiento, muy típico en corredores o deportes de contacto, ya que los repetidos impactos  contra el suelo hace que los músculos tibiales traccionen continuamente sobre la inserción ósea, provocando una vibración y fricción constante que hace que finalmente el periostio se inflame.

Para evitar la periostitis, hay algunas cosas que podemos tener en cuenta y que ayudan bastante:

  • Podemos comenzar por elegir el terreno por el que corremos, sabiendo que a mayor dureza de este, mayor impacto y más riesgo de lesiones.
  • La elección de un calzado adecuado, que siempre es una recomendación que hago, que amortigüe ese impacto con el suelo.
  • El ritmo de las sesiones no puede ser como a final de temporada, sino comenzar despacio tras el periodo de inactividad.
  • Evitar el exceso de entrenamiento, saber medir hasta donde podemos llegar.
  • Realizar estiramientos previa y posteriormente a la actividad, también minimiza los riesgos.

Podemos reconocer la periostitis tibial por su clínica, ya que presenta un dolor en el tercio distal de la cresta tibial y/o borde interno de  la tibia aumentan  este dolor a la presión, y pudiendo llegar  a incapacitar la actividad física.

Si a pesar de todo, se producen estos síntomas, ¿Qué podemos hacer?

Lo primero de todo es acudir a un profesional para que confirme el diagnóstico, y después seguir sus indicaciones que irán encaminadas hacia la disminución de dicha  inflamación.

Lo que posiblemente menos nos va a gustar, y es  lo que debemos hacer, es disminuir o incluso parar la actividad física; tratar con crioterapia (10-15 minutos /día), realizar estiramientos, y valorar si hay algún defecto biomecánico que agudice los síntomas.

También se puede, incluso se debe en la mayoría de los casos, colocar un plantilla adaptada a las necesidades de cada paciente, disminuyendo así las fricciones, tensiones y vibraciones que causan el problema. Con esto conseguiremos solucionar la patología en ese momento y evitar posibles recaídas.

Practica deporte y evita el dolor. El deporte es salud, el dolor no.

Podologia Consejos Pies y Verano Centro Guna Donostia San Sebastian

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