Como indicamos en el artículo dedicado al día sin juego de azar hoy vamos a profundizar en el juego en personas jóvenes y las consecuencias que este empieza a tener en ellas.

Comenzaremos por decir que la ludopatía se está convirtiendo en la adicción con mayor incremento en la población joven, y con una prevalencia de entre un 2% y un 3% entre la población general, según algunas fuentes.Según los datos de las casas de apuestas estaría en el 0´3%.

Aún pensando en estas estadísticas, que a decir de expertos están muy lejos de la realidad, entre las personas censadas en Guipúzcoa en 2018 (720.592) estamos hablando de 2160 personas con nombres y apellidos, que sufren patología de juego.

Si nos vamos a los datos que facilitan las asociaciones del tercer sector, entre el 2% y el 3%, hablamos de entre 14.400 personas y 21.600 personas*.

Podemos estar hablando de porcentajes de afectación y multiplicación similares o mayores al consumo de heroína en los años 80**

Dejando a un lado las estadísticas, vamos a poner el acento en algunas de las situaciones que hacen que cada vez gente más joven acabe solicitando ayuda en las asociaciones dedicadas a la rehabilitación.

Teniendo en cuenta que la adolescencia es una etapa muy vulnerable, de búsqueda, de pruebas, de demanda de mayores espacios de autonomía … los modelos de éxito confusos y manipulados desde las empresas dedicadas al sector del juego, los conceptos de inmediatez y urgencia, influidos desde la absoluta conectividad, generan pautas de comportamiento hiper- impulsivas que pueden generar conductas totalmente inadecuadas y rápidamente fuera de control.

A todas estas circunstancias, sumamos una publicidad, si no engañosa directamente, si capciosa, “hecha con habilidad para comprometer o hacer caer en una trampa”, utilizando los bonos de bienvenida como gancho y puerta de entrada fácil, (recordando a las dosis de droga regaladas en los años 80)**, valiéndose del tirón de los nuevos gurús para los jóvenes (influencers, youtubers, bloggers…), que hacen “propaganda” en las redes sociales no identificada como tal, por las que ellos cobran, al margen de si es cierto o no que ellos mismos hagan consumo del juego que promocionan y que salpicado de “banners” o anuncios emergentes en cuanto entras en sus páginas, y personas identificadas con el éxito (deportistas, populares…), crean un caldo de cultivo virtual para que todos creamos que estamos condenados al éxito y que todos nosotros vamos a ganar.

A pesar de que los locales y casas de apuestas son la parte más visible y objeto de las más duras críticas y posicionamientos contrarios, cada vez más activos por parte de una sociedad que empieza a intuir el peligro del juego, y en algunas localidades se han puesto en “pie de guerra” contra ellas, y que algunas instituciones comienzan a entender que es algo preocupante, al margen de los beneficios económicos que genera, ahora mismo ya es mucho más preocupante el juego online.

Ahora mismo, los locales y casas de apuestas, ejercen más de publicidad estática que de volumen económico para las empresas de juego. La mayoría de sus ingresos vienen desde el juego por internet.

El acceso inmediato y solitario es otra de las variables más preocupantes en esta patología, pues la utilización por parte de los jóvenes de todo tipo de soportes informáticos y la posibilidad de conexión 24 horas al día, hacen de este acceso la mayor sangría para estos jóvenes.

Ya no se necesita buscar excusas para salir de casa, ni salir de ella para poder “ARRUINARSE LA VIDA”, basta un móvil con acceso a internet, y muy poco tiempo para comenzar un camino que luego es difícil de “desandar”.

Las ideas recurrentes de todas las adicciones, el “yo controlo”, el “mañana cuando arregle esto, lo dejo”, ¿“sólo es una mala racha” y el tránsito a “cómo voy a arreglar esto?” “Si se enteran me echan de casa” …hacen alargar el proceso y no buscar ayuda por miedo, vergüenza, arrogancia… y hacen que todo sea más complicado.

La única buena noticia en este panorama tan oscuro, es que la persona que pide ayuda, y está dispuesta a ayudarse, tiene muchas opciones de volver a una vida razonable, fuera de toda la angustia y dolor que se genera, tanto a uno mismo como a las personas allegadas, y que tras un periodo de trabajo en grupos de autoayuda (para ellos y sus familias) y psicología individualizada, se puede dar por superada esa situación, siendo conscientes de que siempre están por debajo de su enfermedad.

Por último y muy importantes son todos los esfuerzos a realizar desde todos los sectores que puedan influir en la prevención de esta patología, para que se movilicen:

  • Las instituciones, para que promuevan leyes más restrictivas y suprimir las campañas de publicidad, en tantos casos agresivas, la proliferación de locales y plataformas de juego online, y garanticen la inaccesibilidad de menores a todo este tipo de juegos.

También colaborando y subvencionando estos proyectos de prevención para poder desarrollarlos y salir de la “voluntariedad” para “profesionalizar” estos programas.

  • Las familias, intentando participar más del conocimiento de lo que hacen sus hijos en internet, y buscando maneras de compartir espacios de diversión al margen de la red.

Modificando los comportamientos inconscientes de acciones que provocan asombro, dualidad y poca coherencia en los mensajes enviados a sus hijos (“toma el móvil mientras charlo con mis amigos”, y “quieres dejar el móvil, que estás todo el día colgado…”

  • Las asociaciones, facilitando, desde el conocimiento exhaustivo de la realidad del juego y de sus consecuencias, toda la formación necesaria a jóvenes, familias, educadores…para evitar, en la medida de lo posible, que, sobre todo los menores, crean todo lo que, muchas personas con criterios morales muy cuestionables, intentan hacerles creer y recorran el camino del juego sin la formación necesaria para poder elegir en libertad lo que quieren hacer, incluso si deciden arruinarse la vida.
  • La comunidad educativa, conociendo más y más de esta y cualquier otra patología, para incidir en el trabajo de facilitar modelos de comportamiento adecuados, tanto en alumnos, como padres, como ella misma, que minimicen el alcance de la ética cuestionable del “no esfuerzo”.
  • La sociedad, continuando por el camino de reivindicación y la movilización, para que lo que puede ser una actividad lúdica, no se convierta en una trampa para muchísimas personas.

* Datos facilitados por la asociación Ekintza BiBe (Bizi Berria)

** Del trabajo de investigación realizado por Igor Meltxor, periodista y escritor

Write a comment:

*

Your email address will not be published.

Centro Guna Salud y Bienestar en todas las etapas de la vida

RPS 20/15

Teléfono de contacto:        943 290 355