Cuando nos encontramos ante un niño/a que rechaza la comida, lo primero que conviene hacer es descartar otros problemas médicos como son el reflujo, los problemas gastrointestinales o los efectos secundarios de medicamentos.  Una vez descartado cualquier problema de estas características, las dificultades alimentarias provienen normalmente de problemas de motricidad oral o de trastornos sensoriales. 

Algunos niños/as vomitan, tienen arcadas, rechazan o escupen la comida debido a que no tienen las capacidades motoras orales para alimentarse.

Comer es un automatismo para la mayoría de nosotros, pero en realidad, el proceso es más complicado porque, este proceso, exige la lateralización de la lengua, la elevación de la lengua, la fuerza de la mandíbula, la coordinación…

Si un niño/a tiene un retraso sobre una habilidad de motricidad oral, comer puede volverse peligroso para él, ya que ciertos alimentos pueden conllevar un riesgo de ahogo.

Hay niños/as que no pueden masticar y tragar solos la comida y, por lo tanto, rechazan comer como un mecanismo de autodefensa. Con este rechazo, el niño/a comunica su miedo a los alimentos que no puede masticar.

La falta de lateralización de la lengua nos indica y nos advierte que existe un retraso en la motricidad oral. Para ser conscientes de la existencia de estas dificultades podemos contestar a estas preguntas

  • ¿Puede mover la lengua de un lado a otro?
  • ¿Mastica? ¿Se desplaza la mandíbula hacia arriba y hacia abajo o hace movimientos circulares o en diagonal?
  • ¿Puede subir la punta de la lengua hacia el paladar?
  • ¿Mastica suficientemente la comida?

El rechazo a la comida puede deberse a un trastorno de origen sensorial:

  • La Hipo-sensibilidad: El niño/a tiene tendencia a llenarse la boca para “sentir” mejor la comida. Pero puede no sentirla cuando aún quedan partículas de alimento en la boca, lengua…La falta de sensibilidad oral es un problema real, ya que, si no pueden sentir los alimentos en la boca, no sabrán cuándo hay que tragar, por ejemplo. En ciertos casos, el niño puede babear a causa de una falta de sensación.
  • La Hiper-sensibilidad, significa tener demasiada sensibilidad oral. En este caso, el niño/a tiene arcadas o vómitos, escupe la comida y por eso no quiere comer, llora, grita, da patadas. Este niño/a tendrá diferentes problemas de comportamiento.

Es importante saber que los problemas sensoriales pueden esconder problemas de motricidad oral. Una vez regulados los problemas sensoriales, es importante ver que su hijo/a no tenga problemas de motricidad oral. Los niños/as con una hipo-sensibilidad presentan más problemas de motricidad oral que los que tienen hipersensibilidad.

Beatriz IRASUEGI SALSAMENDI Nº de Colegiada 480530

Logopeda-Pedagoga de CENTRO GUNA

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