Vamos a tratar en este artículo de las enfermedades reumáticas y de la hidroterapia como herramienta de mejora para todas ellas.

Las enfermedades reumáticas son el conjunto de enfermedades, de origen no traumático,  que afectan principalmente al aparato locomotor (articulaciones, huesos, músculos, tendones y ligamentos), pero que pueden afectar también a otros sistemas u órganos como el corazón, los pulmones, los ojos, la piel, vasos sanguíneos y otros tejidos conectivos que se encuentran en el organismo del cuerpo humano, de ahí su diversidad y complejidad.

Las enfermedades reumáticas son enfermedades muy prevalentes, afectando en mayor o menor medida a una de cada cuatro personas mayores de 20años.* Las más comunes debido a su mayor incidencia en la población son las siguientes:

  • La artritis reumatoide que es una inflamación de las articulaciones que provoca dolor, hinchazón y rigidez, y es la más incapacitante de las enfermedades reumáticas.
  • La artrosis es una patología reumática que lesiona los cartílagos de las articulaciones llegando a degeneración de los mismos. Esta enfermedad produce dolor, rigidez e incapacidad funcional a las personas que la sufren.
  • La osteoporosis es una enfermedad esquelética caracterizada por la disminución de la densidad de masa ósea. Los huesos se vuelven más porosos y por tanto más frágiles, llegando a provocar incluso la fractura de estos.

Afecta principalmente a mujeres después de la menopausia, aunque también afecta a hombres, adolescentes e incluso niños.

Existen otras muchas enfermedades como la fibromialgia, la gota, la espondilitis anquilosante

Las personas que padecen enfermedades reumáticas, encuentran grandes beneficios en la práctica regular de ejercicio físico, reduciendo el dolor y mejorando así su calidad de vida.

Este ejercicio debe ser adaptado y adecuado para cada persona y tipo de enfermedad. El medio acuático nos ofrece un entorno adecuado para hacer ejercicio por las siguientes razones:

  • La temperatura del agua (30 – 36º aprox.). El agua caliente permite la relajaciónde la musculatura, alivia el dolor en las articulaciones y mejora la flexibilidad, contribuyendo en la realización de ejercicio físico.
  • La desgravitación y la flotabilidad que ofrece la inmersión en el agua provocan que el paciente no tenga que soportar todo su peso, disminuyendo el impacto y el dolor articular, facilitando el rango de movimiento y ofreciendo una manera suave de ejercitar músculos y articulaciones.
  • La resistencia que ofrece el agua alrededor del cuerpo permite mejorar la fuerza muscular mediante el movimiento. Variando la velocidad y la posición del cuerpo en la realización de los ejercicios es posible aumentar o reducir la dificultad de los mismos.

La hidroterapia consigue sus efectos terapéuticos gracias a las propiedades físicas del agua, que van a aportar energía mecánica o térmica a la superficie corporal, y a los principios físicos derivados de la inmersión:

  • efectos sobre la función respiratoria: La presión hidrostática sobre el cuerpo humano, comprime más el abdomen que el tórax, lo que dificulta la inspiración y facilita la espiración modificando el patrón respiratorio.
  • efectos cardiocirculatorios y renales: La presión hidrostática, determinante de la fuerza de flotación, produce efectos importantes sobre la circulación periférica y la función cardíaca.
  • efecto analgésico y sedante: El calor eleva el umbral de sensibilidad de los nociceptores y disminuye la velocidad de conducción nerviosa y la contractura muscular provocando alivio del dolor.
  • efecto antiespasmódico y relajante muscular: un efecto relajante sobre el tono muscular, combate la contractura y la fatiga muscular.
  • efectos sobre el tejido conjuntivo: El calor produce aumento de la elasticidad y disminución de la viscosidad por lo que resulta útil para disminuir la rigidez articular y periarticular.

 En conjunto, y tras esas explicaciones un poco más técnicas, recordar que la hidroterapia produce un beneficio muy importante para las personas que padecen enfermedades reumáticas y que serían:

  • Relajación del paciente
  • Disminución del dolor y del espasmo muscular
  • Aumento de la circulación
  • Mantenimiento o incremento de la movilidad articular
  • Reeducación muscular, desarrollando su potencia y resistencia
  • Entrenamiento precoz para la marcha, con disminución de la carga articular y muscular
  • Mejoría del estado psicológico y emocional

Esta opción es muy interesante de valorar, sabiendo que estas enfermedades no tienen un tratamiento de curación, sino de control de los síntomas y analgésico, ya que  sumadas hacen  la vida de las personas que las padecen más llevadera.

EQUIPO DE FISIOTERAPIA DE CENTRO GUNA

* Datos recogidos de la Fundación Española de Reumatología.

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