Psicologia Emociones y Bienestar Centro Guna Donostia San Sebastian

Las emociones son las experiencias afectivas más básicas que tenemos los seres humanos: intensas, de corta duración y dinámicas. Además, son el pilar central de nuestra personalidad, pues sirven de unión entre distintos aspectos personales.

¿Qué nos puede indicar una emoción? Cuando un estímulo (situación, pensamiento, sonido, olor, etc.) llega a nosotros, el cerebro recoge la información y lo relaciona de manera inconsciente con nuestras experiencias vitales pasadas; así formamos una interpretación del estímulo. Entonces, se genera una emoción al respecto, una sensación corporal acorde con la interpretación. De esta manera, la emoción, que es lo que nosotros percibimos conscientemente, nos ha dado los detalles del contexto en el que nos encontramos: cómo es, si nos gusta o no, qué nos genera…

Posteriormente, gracias a esta emoción identificada, llegamos a conclusiones elaboradas, ideas sobre nuestro comportamiento y el de los demás. Mediante este conocimiento propio, reconocemos y conocemos el resto de las situaciones y a los demás; siempre desde nuestro prisma y nuestras experiencias vitales que hemos nombrado de base.
Las emociones básicas son: la alegría, la tristeza, la rabia y el miedo. Y, aunque exista la creencia general de que hay emociones mejores que otras, todas son necesarias y positivas. Aún y cuando una emoción pueda ser desagradable para alguien, ha de considerarse que esta emoción tiene su funcionalidad e importancia en nuestro proceso vital.

La alegría influye en el mantenimiento del equilibrio y bienestar, así como en una evolución personal. La tristeza ayuda a reconstruir una pérdida o a pedir ayuda. La rabia repara un daño causado, nos defiende de una agresión y es una vía para pedir respeto. Por último, el miedo es la respuesta de huida ante el peligro, lo que nos lleva a buscar protección.

Pero, ¿cómo sé lo que estoy sintiendo exactamente? ¿Tengo que enfadarme pese a que desde pequeña me hayan dicho que era malo? ¿Puedo estar triste de puertas para afuera o únicamente en soledad?

Efectivamente, la educación en relación a las emociones ha sido generalmente represora o de evitación para “no sufrir”. Sin embargo, desde la psicología se da un gran valor a las emociones y a su expresión, lo que no significa que no tengamos ningún control sobre ellas. No estamos a favor de emociones reprimidas, así como tampoco entendemos la emoción como herramienta para actuar de manera no funcional.

El trabajo terapéutico tiene como objetivo el bienestar, y este se consigue a través de la coherencia entre las sensaciones que tenemos, la interpretación que realizamos, las ideas que elaboramos y la expresión de todo ello. Así pues, la emoción está ligada estrechamente al pensamiento, o lo que es lo mismo, cuerpo y mente están unidos. Además del carácter adaptativo de las emociones frente al mundo, también es un objetivo terapéutico el poder identificar nuestras propias emociones para después saber identificarlas y comprenderlas en los demás, es decir, empatizar con las demás personas.

La falta de gestión de las emociones puede llevarnos a dificultades en la relación con los demás, que tal vez no se haga notorio de manera rápida, pero sin duda aparecerá con el tiempo. Por ello, es verdaderamente importante el abordaje de las emociones, como herramienta del ser humano que son y que podemos aprender a utilizar y, de este modo, conseguir un bienestar más profundo y duradero.

Arantxa ORBEGOZO AGUIRRE, Nº Colegiada: 02594  Psicóloga Sanitaria de CENTRO GUNA

Bibliografía: Terapia basada en inteligencia emocional. Nathalie Pérez Lizeretti. 2012

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