Post pareja psicología etapas de enamoramiento centro guna donostia san sebastián

El mundo de la pareja se torna a veces complicado. La pareja es un mundo en sí mismo y por tanto funciona como tal a dos niveles:  por un lado como todo un uno y por otro, cada parte de la pareja como individuo diferenciado.

Durante la fase de enamoramiento, la parte individual de cada uno  de los integrantes de la pareja pasa a un segundo plano, es decir, los intereses y pensamientos personales quedan relativizados dando prioridad al pensamiento en común. Es aquí donde se van formando los primeros  cimientos de la pareja que está naciendo.

Esta etapa es muy importante, pues estos cimientos serán los que soporten en el futuro a la pareja en sus dificultades, crisis, cambios que vayan experimentando, etc…

Es una etapa de obnubilación en la que lo importante es el otro, lo que piensa , lo que dice, pasar tiempo juntos, pensar en el otro, desear al otro…, donde el tiempo queda relativizado y la percepción de la realidad alterada, sumiendo a la pareja en un estado de felicidad e ilusión.

En estos momentos la pareja siente gran dependencia del otro, es su tándem, su media naranja, su complemento perfecto. Es momento de hacer planes de futuro pues no se pueden imaginar el uno sin el otro.

La pareja proyecta ilusiones que quiere hacer realidad, como vivir juntos, viajar, tener hijos, etc….

Una vez que la pareja se asienta, se tranquiliza, siente seguridad y estabilidad, hace realidad esas ilusiones y comienza una nueva etapa, normalmente coincidiendo con la convivencia.

Es importante que en estos comienzos, la pareja aprenda a comunicarse, a expresar sus emociones y sentimientos. Es en estos momentos donde se comienzan a establecer los roles de pareja, es decir, el papel  que jugará cada uno de ellos a lo largo de su vida en pareja.

En este momento de establecimiento de roles, se da una etapa nueva, es la etapa de individuación, cuando cada parte de la pareja siente la necesidad de estar con el otro, pero además de ser uno mismo, de defender su espacio, sus opiniones, de separarse un poco del otro, de salir de la primera fusión que se ha dado para volver a ser uno mismo, pero ahora acompañado por el otro.

Es bueno y sano que esto ocurra, y que cada uno  se coloque en el lugar que quiere ocupar dentro de esta unión, y que habrá de ser complementaria,  no rival.

Para que este tránsito que hace la pareja pueda ser asumido por ésta con éxito, no queda más remedio que haber aprendido a comunicarse adecuadamente, de forma asertiva, con la seguridad de saberse comprendido  y  acompañado por el otro.

No se debe confundir la dependencia con el amor, en la dependencia lo que se establecen son lazos fuertes de vinculación en base a la necesidad de ser protegido, cuidado, obtener la seguridad en sí mismo a través del otro. En el amor se establecen lazos fuertes de vinculación afectiva, no necesariamente dependientes, donde el respeto hacia la individuación de la otra parte está presente y no se teme por ello su pérdida. En el amor se comparte la vida, las decisiones, las responsabilidades, se establecen roles equitativos, que no iguales, y se persiguen proyectos e ilusiones conjuntas, sin tener mayor relevancia una parte que otra.

La llegada de los hijos es otra etapa de gran trascendencia, ya que es uno de los momentos de mayor  cambio en la vida de la pareja, que dejarán de ser dos.

Si la pareja está bien consolidada, estos cambios se aceptarán rápidamente y la pareja se acomodará a su nueva situación, sorteando las dificultades y superando  todos los  cambios que conlleva la llegada del bebé, quien absorberá toda la atención y restará tiempo a sus padres.

Mela Villar / Psicóloga - Centro Guna

Mela Villar / Psicóloga – Centro Guna

Pero si la pareja se ha establecido bajo la dependencia, la mala comunicación o roles mal establecidos, la llegada de tanto cambio puede desbordarles, haciendo de este momento un momento de crisis, en el que cada uno de ellos vaya por libre, sin rumbo común, poniendo en peligro la estabilidad de la pareja.

En terapia se analiza la historia de cada pareja, cómo se ha formado, en base a qué códigos, qué lazos les unen, sobre qué cimientos se ha establecido la relación, que tipo de comunicación tienen, cómo resuelven sus dificultades y conflictos, qué herramientas han desarrollado para ello.

Este será el trabajo del terapeuta,  quien pasará a trabajar los puntos débiles, reforzar los fuertes, sugerir los cambios que sean precisos, para ayudar a la pareja a reencontrarse estableciendo nuevas pautas, roles, tratando  de recimentar la base tan necesaria para llevar a cabo ese proyecto de vida que iniciaron en su día.

CategoryPsicología
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