Dentro de la labor divulgativa que desarrollamos desde Centro Guna, y dentro del Día Mundial del ICTUS, vamos a explicar que es, algunas de sus causas, y  los signos que lo indican. El Ictus o Accidente Cerebro Vascular (ACV), de manera muy sencilla  es una alteración en el flujo de sangre que llega al cerebro.

Hay dos tipos de ictus: el hemorrágico, que se produce por un sangrado dentro del Sistema Nervioso Central y el isquémico en el que un coágulo ocluye las arterias, impidiendo el flujo normal de sangre. En ambos casos la consecuencia final es la lesión de las células del cerebro  y la pérdida de neuronas.
Entre los factores de riesgo de estos accidentes cerebro vasculares, se pueden destacar la hipertensión arterial, el tabaquismo, las enfermedades cardiacas, la diabetes, el aumento del colesterol, el exceso en el consumo de bebidas alcohólicas y de drogas, el estrés, el sedentarismo y la obesidad.

Cómo en prácticamente todas las patologías, evitar hábitos nocivos para la salud y llevar una dieta equilibrada puede prevenir su aparición.

El tiempo de respuesta y el abordaje precoz del tratamiento es vital ya que reduce las secuelas y la mortalidad, por lo que es muy importante saber identificar los síntomas y acudir lo antes posible a urgencias.

Los signos de alarma que debemos tener en cuenta son:

Pérdida de fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.

Trastornos de la sensibilidad, sensación de «acorchamiento u hormigueo » de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo, de inicio brusco.

Pérdida súbita de visión, parcial o total, en uno o ambos ojos.

Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse, lenguaje que nos cuesta articular y ser entendido por quien nos escucha.

Dolor de cabeza de inicio súbito, de intensidad inhabitual y sin causa aparente.

Sensación de vértigo intenso, inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas inexplicadas, si se acompañan de cualquiera de los síntomas descritos con anterioridad.

Una vez que se estabiliza la situación de los pacientes, desde el área de la fisioterapia neurológica abordamos de forma individualizada las secuelas producidos por el ICTUS.

El objetivo general es la mejora de la funcionalidad en las actividades de la vida diaria (AVD), a partir del desarrollo de técnicas basadas en los avances en la Neurofisiología y la biomecánica del movimiento normal (Concepto Bobath). También ponemos un acento especial en el abordaje y la mejora de la marcha y el equilibrio, que de una manera muy importante participan de la percepción de mejora de los pacientes. 

Por ello la suma de ejercicios en sala y el trabajo de hidroterapia, en nuestra  piscina de agua templada, a la que dedicamos una parte importante de los periodos de rehabilitación, en la certeza del gran valor terapéutico que aporta, genera un mejor pronóstico en la recuperación de la funcionalidad de los pacientes.

También recordar que los ACV, tienen unas connotaciones psicológicas y de adaptación que necesitan, o por lo menos es muy conveniente, del acompañamiento profesional.

Para finalizar volver a recordar que unos hábitos de vida saludable, basados en una buena nutrición, realización de ejercicio físico… pueden ayudarnos a evitar estos accidentes.

 

EQUIPO DE FISIOTERAPIA DE CENTRO GUNA

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