La meditación es un estado natural del ser humano, un estado de contemplación que centra nuestros sentidos en nosotros mismos y nuestro alrededor. No es una religión, pese a estar ligada a algunas de ellas. Se puede hacer tanto en parado como en movimiento, y tiene muchos efectos beneficiosos.

Antes de disponernos a practicar algún tipo de meditación, es conveniente que conozcamos las diferentes modalidades que existen.

-La meditación de concentración consiste en focalizar nuestra atención en un único objeto, un sonido, una sensación física, un pensamiento…Es decir, toda nuestra energía debe ir dirigida a ese único ente, ya sea real o imaginario. Se realiza en quietud.

-La meditación en movimiento conlleva movimientos suaves y delicados que ayudan a la conciencia de nuestro cuerpo y a apartar las distracciones. Algunos tipos de meditación en movimiento son el yoga y el tai-chi.

-La meditación de plena conciencia o “mindfulness trata de poner la atención en todo lo que nos rodea en el momento actual. Es decir, el foco es un abanico amplio direccionado a muchos objetos, sonidos, sensaciones físicas, pensamientos, etc. De esta manera, aceptamos las cosas tal y como vienen, sin intentar evitarlas, sin rechazarlas, y sintiéndolas verdaderamente. Se puede realizar tanto en movimiento como estando quieto.

Como podemos ver, la meditación consiste en no actuar. Consiste en estar, ser y dejar ser. Siempre centrados en el aquí y ahora, saliendo de las retenciones del pasado y las ansiedades por el futuro. La meditación nos lleva a un estado de apertura de mente y cuerpo, de tal manera que acabamos viviendo y aceptando por igual lo que es agradable, desagradable o neutro.

La meditación tiene grandes beneficios a distintos niveles:

A nivel de funciones ejecutivas se nota una mejora en la atención, la concentración, la memoria, etc.

A nivel emocional llevamos a cabo la experimentación de las emociones, ayudando a reducir la impulsividad y las reacciones emocionales bruscas, y reduciendo el estrés general.

Otro beneficio de la meditación es el de no dejarnos llevar por nuestros pensamientos; aprendemos a “observar” aquellos pensamientos más recurrentes, negativos, incluso obsesivos, y una vez han sido observados, volvemos a nuestro centro.

También hay beneficios físicos, tan importantes como la mejora del sistema inmunitario.

De manera práctica, podemos introducirnos en la meditación gracias a las respiraciones, que podemos realizar en cualquier lugar. Focalizamos la atención en nuestra respiración durante unos minutos, y este hecho tan simple ya es meditar, ser conscientes de nosotros mismos.

Otra manera de acercarnos a la meditación es mediante acciones del día a día. Normalmente, muchos de los actos que llevamos a cabo habitualmente los ejecutamos de manera automática. Por ejemplo, desayunar, vestirnos, andar hacia el trabajo, hacer las tareas de la casa, preparar una comida, etc. Una forma de adentrarse en este modo de ser, podría resultar de la realización de alguna de estas acciones mediante la focalización de nuestra conciencia en ellas. Así, pararemos en nuestro cuerpo, en nuestras sensaciones físicas, en los objetos con los que interactuamos, en los sonidos que se producen, etc. Consiste en una plena conciencia del acto en sí.

Para los niños (y también los adultos), una buena manera de adentrarse en este estado natural podría ser con la utilización de los mandalas. Pintar estas imágenes en un estado de calma y silencio nos permitirá posar nuestra conciencia en ese acto.

Hay que tener en cuenta que no conviene acercarse a la meditación con un fin determinado, ni buscando beneficios concretos e instantáneos. La meditación es sentir el aquí y ahora, lo demás se vivirá también en su tiempo presente.

Arantxa ORBEGOZO AGUIRRE, Nº Colegiada: 02594     Psicóloga Sanitaria de CENTRO GUNA

Write a comment:

*

Your email address will not be published.

Centro Guna Salud y Bienestar en todas las etapas de la vida

RPS 20/15

Teléfono de contacto:        943 290 355